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Nanomateriales antimicrobianos para cuidar nuestra salud y el patrimonio cultural

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Los investigadores Scott G. Mitchell y Laura de Matteis han expuesto hoy en el Real Jardín Botánico CSIC las líneas generales de los proyectos en los que están trabajando y que tienen como nexo común el estudio de las propiedades de nanomateriales antimicrobianos para mejorar la salud pública, la conservación del patrimonio cultural o la prevención de la contaminación.

Scott Mitchell, investigador del programa ComFuturo, una iniciativa de la Fundación General CSIC, ha explicado que el objetivo general de su proyecto es preparar materiales nanohíbridos con propiedades antimicrobianas y evaluar su capacidad para actuar como agentes biocidas para prevenir el biodeterioro en objetos del patrimonio cultural.

“Los microorganismos son capaces de crecer e inducir la descomposición de papel, cuero, piedra, pinturas y textiles y generan graves problemas para la conservación de nuestro patrimonio cultural. Los riesgos asociados para la salud, junto con el coste que supone la descontaminación de objetos infectados, salas de exposición y depósitos hacen que éste sea un tema prioritario para los museos, las autoridades locales y los coleccionistas privados”, ha señalado Mitchell.

Nuevas fronteras en la investigación

Asimismo, ha apuntado que sus trabajos actuales se centran en “preparar una biblioteca de materiales modulares basados en la combinación de tres componentes: nanopartículas (NPs), polioxometalatos (POMs) y materiales poliméricos. La capacidad de modular cada uno de estos componentes ofrece una oportunidad única para producir biocidas de precisión que satisfagan las necesidades de la conservación del patrimonio cultural”.

“Pretendemos a dar un paso más allá y testar estos materiales usando un programa de cribado funcional antimicrobiano donde se evaluará su actividad frente a cepas de bacterias y hongos comunes que se encuentran infectando objetos del patrimonio cultural”, ha añadido el investigador para quien, “la culminación del proyecto abrirá nuevas fronteras en investigación, mediante la evaluación de los candidatos más eficaces en muestras de papel, cuero y superficies de piedra en el laboratorio, con el fin de simular el uso de los materiales híbridos en la conservación de objetos del patrimonio cultural”.

Por su parte, Laura de Matteis, bióloga, doctora en Química e investigadora en el Instituto de Nacociencia de Aragón, ha explicado que, desde un punto de vista general, la nanotecnología está encontrando una aprobación  siempre mayor en muchos campos de la ciencia y en particular levanta un interés creciente en el ámbito de la biotecnología y biomedicina, sobre todo para aplicaciones donde la falta de soluciones efectivas pone en riesgo la salud pública y la conservación del patrimonio cultural.

Tratamiento de aguas contaminadas

Muchos materiales pueden presentar propiedades nuevas o mejoradas cuando se utilicen a escala nanométrica, por ejemplo en forma de nanopartículas o recubrimientos de capa fina. “Muchos de ellos muestran tener propiedades antibacterianas que pueden dar lugar a aplicaciones interesantes no solo en medicina, sino también en el tratamiento de aguas contaminadas y en el tratamiento y prevención de la contaminación de la superficie de un gran número de materiales, tanto del patrimonio cultural como de la vida cotidiana”, ha indicado la investigadora.

Finalmente, ha explicado que desde hace algunos años, “nos estamos interesando en estudiar las propiedades de algunos materiales sintetizados en nuestros laboratorios para explorar sus potencialidades como agentes antimicrobianos y posiblemente optimizarlos para que puedan dar lugar a aplicaciones biotecnológicas”.

Ha avanzado que se han estudiado singularmente “materiales inorgánicos como óxido de titanio y óxido de magnesio, dos materiales que se caracterizan por la producción en su superficie de especies reactivas de oxígeno, uno de los factores primarios responsables por la actividad antibacteriana de estos materiales”.