Línea Estratégica FGCSIC: Envejecimiento, discapacidad y enfermedad

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Envejecimiento, discapacidad y enfermedad

El aumento de la esperanza de vida trae consigo un alargamiento de la vejez que, unido a las nuevas patologías y a los procesos asociados de enfermedad y discapacidad, está provocando importantes cambios sociales y demográficos. La ciencia se ocupa de todo ello desde distintas perspectivas

Envejecimiento, enfermedad y discapacidad son procesos interrelacionados que forman parte del desarrollo vital de los seres humanos. La vejez, como consecuencia de la suma de las alteraciones que se producen en un organismo a lo largo del tiempo, que conducen a pérdidas funcionales y finalmente a la muerte, es un estadio natural de la vida DESTACADOSCasi un millón de beneficiarios para la Ley de Dependencia
que en sí mismo incorpora elementos complejos, entre los que se encuentran las alteraciones de la salud.

De este modo, la vejez se convierte en tema de interés fundamental para la Medicina y la Psicología, pero al mismo tiempo es objeto de estudio de la Sociología, la Pedagogía o la Ciencia Política. Y la forma de analizar este proceso abarca la perspectiva biológica asocida al deterioro y la enfermedad, pero también, de forma paralela, el concepto de vejez saludable, que incluye modelos de desarrollo social en positivo.

La relación entre procesos de envejecimiento y enfermedad es directa. A medida que avanza la vida, aumenta la vulnerabilidad y las posibilidades de que se presenten problemas de salud asociados al deterioro del organismo. De hecho, además de las patologías infecciosas y parasitarias y no infecciosas recurrentes en los seres humanos, la ciencia, a partir del estudio del envejecimiento, ha ido descubriendo nuevas enfermedades degenerativas, como son el alzheimer, el párkinson, la esclerosis múltiple y la fibromialgia.

A pesar de esa vinculación, el análisis de la relación entre lo que se considera el envejecimiento “normal” y las enfermedades asociadas a la edad no es sencillo. El biólogo británico Tom Kirkwood se pregunta en El fin del envejecimiento (ed. Tusquets. 2000) si patologías como la osteoroposis o las cataratas, que afectan cada vez a más gente a medida que se envejece, forman parte del proceso natural de envejecimiento, o si sólo puede describirse como envejecimiento normal el que experimentan los individuos sin ningún tipo de enfermedad.

En 2045 habrá más mayores de 60 años que menores de 14   En 2045 habrá más mayores de 60 años que menores de 14 / Foto: Julia Freeman-Woolpert



Perspectivas
Es un hecho que la Medicina en el mundo desarrollado se interesa por enfermedades que se vuelven más frecuentes con la edad. Como lo es también que el proceso de envejecimiento es un fenómeno mundial perfectamente medible y cuantificable.

Según un informe reciente del Departamento de Población de la ONU, a nivel planetario una de cada nueve personas tiene más de 60 años, y todo indica que esa proporción se convertirá en una de cada cinco dentro de 40 años. En el año 2045 la previsión es que el número total de personas mayores de 60 años en todo el mundo supere por primera vez al de menores de 14.

Siguiendo con los resultados de este informe, casi el 15% de los mayores de 60 años en 2009 superaban los 80, y la previsión es que aumente cinco puntos porcentuales de aquí al 2050. Y la esperanza de vida ha crecido en dos décadas, de los 48 a los 68 años, en el último medio siglo.

Los factores que inciden en este aumento de la esperanza de vida son conocidos y responden al desarrollo socioeconómico general, que ha hecho posible el incremento de la cobertura sanitaria, el progreso de la ciencia y la investigación en materia de salud, así como la incorporación de hábitos saludables por parte de la población.

A consecuencia de ello, la pirámide de población experimenta un notable cambio que amplía su extremo superior, hasta el extremo de que, según las previsiones de Naciones Unidas, del siglo que separa 1950 del 2050, “El 10% de los proyectos de investigación del último Plan Nacional de I+D+i 2004-2007 estaban centrados en el envejecimiento”el porcentaje de personas mayores en el global de la población habrá pasado del 8 al 22%.

En la foto fija se aprecian las diferencias vinculadas al distinto desarrollo de los territorios. Mientras que la edad media de la población mundial es de 28 años, Japón encabeza la lista de países más envejecidos, con una media de 44 años, y Níger se coloca en el extremo opuesto con poco más de 15 años como media de edad de sus ciudadanos.

Este mapamundi generacional está conectado con la reducción de la tasa de mortalidad, pero también con la de fertilidad. En los 60 años que comprende el estudio de la ONU, esta última ha caído en un 50%, de 4,9 niños por mujer a 2,6 de media a nivel mundial, y en los países desarrollados hace tiempo que no se alcanza la media de 2 hijos por mujer, que viene a situarse en 1,6.


Factores
El envejecimiento está determinado por una serie de factores variables. Existen componentes genéticos que inciden de manera individual en el proceso, y son muchas las líneas de investigación desarrolladas para analizar su impacto y las perspectivas de las terapias génicas.

Los genes se complementan con el estilo de vida (alimentación, ejercicio, condiciones higiénicas...), así como con factores culturales y psicológicos y con la acción de los sistemas sanitarios.

La investigadora María Dolores Ganfornina, del Instituto de Biología y Genética Molecular (Universidad de Valladolid-CSIC), señala en un artículo publicado en la agencia DICYT que “una de las estrategias mas fructíferas para el entendimiento de los factores que regulan cuánto podemos vivir, es el uso de organismos modelo en los que podemos manipular su genoma [...]. Muchos de estos mutantes alteran los sistemas de señalización endocrina, por ejemplo, las vías en las que interviene la insulina, “Un 32% de los españoles con más de 65 años sufre algún tipo de discapacidad”un controlador central del uso de recursos energéticos conservado al menos en todos los metazoos. Existe un balance muy fino entre la regulación del metabolismo, el uso de nutrientes y la longevidad”.

Por otra parte, señala Ganfornina, los sistemas endocrinos también están relacionados con el grado de estrés ambiental al que está sometido el organismo. Una situación estresante para un organismo puede ser desde temperaturas extremas o falta de alimento hasta el exceso de actividad física, “y existe una correlación altísima entre el grado de resistencia al estrés de un organismo y su longevidad”.

La ciencia también investiga si existe en los humanos una conexión entre la reproducción y la esperanza de vida. De hecho, algunos científicos consideran que una alta tasa de reproducción puede estar relacionada con una vida más corta.


Señales
Con la vejez, aumenta la presión arterial, disminuye la cantidad de sangre que llega a algunos órganos, al tiempo que decrece la capacidad del cuerpo para metabolizar los compuestos farmacológicos y eliminar toxinas. La frecuencia cardiaca se hace menor, y la tolerancia a la glucosa también disminuye, así como la capacidad pulmonar y la elasticidad. En definitiva, aumenta la vulnerabilidad.

Para el profesor John Rowe, especialista en envejecimiento de la Universidad de Columbia, las claves que identifican este proceso en el ser humano es que es lineal, inevitable,variable y asíncrono.

A estas características se unen otras propiedades asociadas a las enfermedades en la vejez, como son la multicausalidad, polipatología, la tendencia a hacerse crónicas, el riesgo de provocar invalidez, la opacidad sintomática y la prudencia terapéutica basada en la vulnerabilidad de los ancianos, esta última referida a la acción de los fármacos y al consumo habitual de combinaciones de ellos.

Afortunadamente, la ciencia está logrando enormes avances en el tratamiento de las patologías asociadas al envejecimiento en el campo de la biomedicina y la biomecánica, pero también en los estudios psicológicos y sociales.
De hecho, el 10% de los proyectos de investigación que obtuvieron financiación del Plan Nacional de I+D+i 20042007 trataron sobre envejecimiento. La mayoría de ellos, según un estudio elaborado por la profesora Herminia Peraita, de la Facultad de Psicología de la UNED, pertenecían al ámbito de la Psicología básica y la Psicobiología.

En el apartado tecnológico, las investigaciones en el campo de los materiales abren nuevas vías a la consecución de novedosos implantes para fracturas óseas o lesiones, prótesis, tecnologías de apoyo como sillas de ruedas más ligeras y manejables, y mobiliario ergonómico.


Población española según sexo y edad (2009)


Oportunidad
La respuesta de las Administraciones al fenómeno del envejecimiento global incluye una perspectiva que excede los límites de la salud, y en la que intervienen expertos de múltiples ramas del conocimiento.

La Junta de Andalucía ha puesto en marcha un estudio exhaustivo del envejecimiento en su territorio que será presentado en breve. Se trata del Libro blanco del envejecimiento activo, que recogerá un centenar de medidas que abarcarán temas de salud, pero también de seguridad, educación y participación ciudadana, entre otras. La idea es ofrecer soluciones adaptadas a una realidad creciente.

Así lo asegura la consejera para la Igualdad y Bienestar Social, Micaela Navarro: “El envejecimiento de la población requiere nuevas respuestas para que se vea no como un problema, sino como una nueva oportunidad”.

Entre las propuestas del grupo de expertos con el que ha contado la Administración andaluza están desde la supresión de barreras arquitectónicas hasta la regulación del tratamiento informativo y publicitario del colectivo, así como la inversión en programas de acercamiento a las nuevas tecnologías a los mayores.

El abanico de elementos asociados al envejecimiento se amplía al campo de las Ciencias Jurídicas, con la regulación de los cuidados paliativos y la legislación sobre la eutanasia, pero también al económico, a través de la edad de jubilación, los sistemas de pensiones y los nuevos mercados que este sector de la población abre a las empresas de la salud, el ocio e incluso la formación, por citar algunos ejemplos.


Discapacidad
La ecuación del envejecimiento y la enfermedad se completa con la discapacidad. No en vano, un 32% de los españoles mayores de 65 años sufre algún tipo de discapacidad.

Los ancianos y los discapacitados tienen en común un cierto grado de dependencia de terceras personas, que prestan su ayuda en tareas cotidianas como el aseo y la alimentación.

En ocasiones, los ancianos incorporan la condición de discapacitados, bien porque el deterioro de su salud les impide valerse por sí mismos, bien porque han llegado a la vejez padeciendo algún tipo previo de discapacidad.

Además de las líneas de investigación biomédicas y biomecánicas, entre los múltiples aspectos que la ciencia estudia la relación entre discapacidad y envejecimiento, cobra fuerza la adaptación de las TIC a estos colectivos, en cuyo desarrollo están interviniendo grupos multidisciplinares. A modo de ejemplo, podemos citar el Grupo de Tecnologías para la Salud y el Bienestar del Instituto de Aplicaciones de las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones Avanzadas de la Universidad Politécnica de Valencia, que tiene el objetivo de crear una plataforma en 3D donde puedan estudiarse las interacciones entre las personas y los dispositivos tecnológicos destinados a ancianos y discapacitados.

En esa línea, y también con el propósito de favorecer el desarrollo de nuevas tecnologías para la discapacidad, se
enmarca uno de los ejes de capacitación del Plan Avanza, promovido por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, y el futuro Centro Nacional de Tecnologías de Accesibilidad, que tendrá su sede en la ciudad de León.

Casi un millón de beneficiarios para la Ley de Dependencia

La Ley de Dependencia, aprobada en el año 2006, y cuyo desarrollo requiere de la colaboración del Gobierno de España y de los Ejecutivos autonómicos, establece un sistema de baremaciones por el que se determina si las personas que solicitan ayudas (económicas, domiciliarias, residenciales, asistentes personales, etc.) pueden o no valerse por sí mismas y cuál es su nivel de dificultad a la hora de afrontar las tareas más básicas del día a día.
Según un reciente estudio de los profesores Irene Albarrán y Pablo Alonso, de las universidades Carlos III y Alcalá de Henares, respectivamente, el número de españoles que pueden acceder a este tipo de ayudas se eleva ya a los 900.000, de los que dos tercios son mujeres.
El perfil de los cuidadores, según la Fundación “la Caixa”, son mujeres, de 52 años de media, que no están en el mercado laboral.

Publicado en Núm. 01


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