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Especies amenazadas. Línea Estratégica de la Fundación General CSIC



Estudio de la margarita del Castril, planta amenazada de las sierras de Jaén y Granada

10.10.2013
El investigador Pablo Vargas, del Real Jardín Botánico, CSIC, que dirige el proyecto ‘Origen y conservación de fósiles vivientes de plantas con flores endémicas en España’, ha dado a conocer recientemente los resultados obtenidos por su equipo de trabajo en el marco del programa Proyectos Cero sobre Especies Amenazadas, que cuenta con el respaldo financiero de la Fundación General CSIC y Banco Santander, a través de su División Global Santander Universidades.
Este proyecto ha fijado un grupo de estudio de algunas de las plantas más amenazadas, cinco géneros endémicos de la Península Ibérica con una sola especie y pocas poblaciones: Avellara fistulosa (chicoria hueca), Castrilanthemum debeauxii  (margarita del Castril), Gyrocaryum oppositifolium (nomevés), Naufraga balearica (náufraga) y Pseudomisopates rivas-martinezii (falso dragoncillo). Con el fin de comprender las causas de la amenaza que se cierne sobre ellos, este equipo de investigación está analizando su diversidad genética, origen evolutivo y biología reproductiva.
Al igual que se llaman big five a las cinco especies de caza mayor (león, leopardo, rinoceronte, búfalo y elefante) que eran más difíciles de capturar en Sudáfrica, según ha señalado el investigador Pablo Vargas, “nosotros hemos adoptado un símil para las cinco especies en peligro crítico con rango taxonómico ‘más grande’ (géneros) y que son más difíciles de capturar en la Península Ibérica y Baleares. A las poblaciones de los ‘cinco géneros más grandes’ desde el punto de vista de la conservación se les aplicará las técnicas y metodologías más modernas al servicio de la conservación”.
Centrándonos en la margarita del Castril, decir que es una planta que vive un solo año (anual), por lo que necesita germinar cada año para que en primavera consiga florecer. A lo largo de la historia se ha encontrado en las sierras contiguas de Castril y Cabrilla (Jaén) y Guillimona (Granada). Sin embargo, solo la población de la sierra de Guillimona es la que, actualmente, ha aparecido varios años seguidos durante esta década. En principio parece que cumple los tres requisitos para considerarse fósil viviente porque, además de su aislamiento taxonómico y geográfico, el análisis evolutivo indica que forma un linaje empobrecido en especies –una sola especie mientras que su grupo hermano contiene dos géneros (Leucanthemopsis Prolongoa) con unas diez especies-, y que divergió durante el Terciario.
 
Un género prometedor en germinación
 
Quizá este género sea el más prometedor en cuanto a porcentajes de germinación en la naturaleza. Según ha explicado el equipo de trabajo que dirige el investigador Pablo Vargas, se recolectaron semillas de dos poblaciones diferentes en la Sierra de Guillimona (Granada), con 383 y 81 frutos (aquenios). La diferencia en el muestreo se debe al desigual número de individuos que crecen en cada población.
Un valor del 67,5% de germinaciones indica elevado éxito reproductivo, si bien el reparto por población no fue similar (79% y 36,4%, respectivamente). Como era de esperar en una planta anual, que debe responder rápidamente a los ciclos estacionales de temperatura y lluvia en el riguroso clima mediterráneo, la mayoría de las germinaciones se observaron la primera semana (50,2%). En la segunda semana, germinaron un 10,8% de las semillas y, en la tercera, un 4,1%, para luego apenas registrarse germinaciones en la cuarta y quinta semana de seguimiento.
 
Un nocivo insecto ataca a las semillas
 
No obstante descubrieron una amenaza inesperada. La margarita del Castril parece acusar otro tipo de problemas relacionados con las semillas, que deben de marcar las diferencias de germinación entre las dos poblaciones en condiciones naturales. Un 54,6% de las semillas maduras presentaba depredación por parte de una larva minadora de una especie de mosca. Ambas poblaciones acusaron diferentes niveles de depredación, con un 53% de semillas intactas en la población más grande, y tan solo un 27% en la más pequeña.
Dado que la efímera margarita del Castril crece en las serranías béticas andaluzas junto con sus abundantes congéneres del género Leucanthemopsis y Anthemis, pudiera ser que estos últimos actuaran como un reservorio poblacional de este nocivo insecto.
En concreto, ha añadido Vargas “necesitamos conocer los procesos que han llevado a sus poblaciones al estado relicto actual, a ese estado de extinción, de manera que se puedan frenar las causas más acuciantes. Análisis de biología reproductiva, biología de la polinización, regeneración, hábitat y diversidad genética están siendo realizados en poblaciones de cada uno de los géneros dado que el nivel de conocimiento es sorprendentemente pobre y fragmentado”.
Como último objetivo, el equipo de estudio pretende detectar cuáles son las causas últimas que están impidiendo la recuperación de sus poblaciones. Una vez conocidas estas causas, su propósito es proponer medidas paliativas para que las poblaciones se recuperen y, en su caso, medidas que permitan su reintroducción.
Pablo Vargas ha agregado que “este proyecto es pionero en conservación de plantas en Europa” y “no hubiera sido posible llevarlo a cabo sin la financiación conseguida, el apoyo logístico de los técnicos de la Junta de Andalucía, botánicos de la Universidad de Granada, y las instalaciones y el personal del Jardín Botánico de Madrid”.

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